dimecres, 16 de setembre de 2015

Ultra-Trail du Mont Blanc

28-29-30 de agosto de 2015
170km - 10000+ - 39:25:56
Chamonix-Mont Blanc (Haute-Savoie)



La UTMB no es la mejor carrera, ni la más bonita, ni la más dura pero tiene un encanto especial. El entorno por el que transcurre su recorrido, los tres paises por los que pasa y el ambientazo que hay a lo largo de sus 170km la hacen muy atractiva para todos los corremontes del mundo. Es la carrera más internacional, la meca del trail running. Y yo no me la podia perder, tenia que ir a correrla aunque sea una vez en la vida. Era conocedor de sus pros pero tambien de sus contras. No me gustaba nada tener que ir a ritmo de marcha militar la primera parte del recorrido.

Llegamos con Cris y los críos a Chamonix la madrugada del viernes después de un largo y pesado viaje en coche desde el Prat. Esto va a ser 'arribar i moldre' como decimos en mi tierra ya que la carrera empieza el viernes por la tarde y no me va a dar tiempo de hacer un poco de turismo. Cuando despierto por la mañana en la habitación del hotel y veo el Mont Blanc en todo su esplendor me viene un subidón de la ostia. Pasamos la mañana haciendo 'turismo' por Chamonix y sobretodo disfrutando del ambientazo runnero que se respira por allí. Una vez recojo el dorsal y paso el control de material empiezo a estar de los nervios, como nunca antes lo he estado y no hay manera de relajarme. Estos nervios durarían hasta el mismo momento de la salida. A las 17:30 ya me encuentro en la Place del Triangle de l'Amitié a la espera de que den el pistoletazo de salida. Somos 2400 corredores, lo que debe estar pasando por esas cabezas. Hay muchos entrenos detrás, muchos kms entre las piernas, mucha ilusión por conseguir un sueño. En mi caso la UTMB no era un sueño, solo un gran objetivo, pero me hacía una enorme ilusión correr esta carrera. Los momentos previos a la salida son de gran emoción y nervios.

La salida es muy lenta por la gran masa de corredores que se concentra. Salir de Chamonix me lleva casi una media hora ya que estoy en la parte final. Todo y así, esa casi media hora se me hace muy emocionante por el ambientazo que se respira y la gente que nos ha venido a ver. La meteo es perfecta, el tiempo estará totalmente despejado todo el fin de semana. Una vez salgo de Chamonix ya puedo empezar a correr, el ritmo es frenético, muy alto para ser unas 100 millas pero no se puede remediar correr y correr, el terreno es muy bueno y como corre todo cristo irremediablemente tu también. Pasamos por Les Houches, Col de Boza con sus vistas espectaculares, hay mucha gente animando en ese tramo. En la bajada a St Gervais me coge la noche, frontal al canto y bajada rápida hasta el pueblo donde el recibimiento es espectacular. Todas las calles están repletas de gente. El avituallamiento es completito pero solo me paro a repostar agua y isotónico. Los 10km siguientes hasta Les Contamines se me hacen muy aburridos, todo pista y llano. Llego al avituallamiento del pueblo donde por sorpresa mía llego a una hora y cuarto del corte...como puede ser??? si he corrido como un loco durante esos 30km!!!. Eso hace que no me entretenga para nada, cargo líquidos, como un poco de bocata, saludo a Cris y los niños y me las piro corriendo.




El paso por Notre-Dame de la Gorge es espectacular, repleta de gente de lado a lado del camino y con el Highway to Hell de AC/DC a todo trapo cosa que me da un subidón bestial. A partir de ahí empieza la subida al Col du Bonhomme, me espera un kilómetro vertical no muy difícil por el buen terreno y grado suave de subida. Una vez arriba un pequeño paso técnico y bajada larga por un sendero a campo abierto hasta Les Chapieaux. Nada más salir del avituallamiento cogemos un tramo de asfalto de unos 6km que se me hacen eternos para luego enlazar con una pista de subida hasta el Col de Seigne, ese tramo, un kilómetro vertical que más que duro se me hace largo y pesado. Ahora ya pasamos al lado italiano, bajadita corta y subida por piedra y roca hasta el Col des Pyramides Calcaries donde nos amanece, Aqui llegamos un grupito numeroso pero ya la carrera se ha estirado bastante. Las vistas en este tramo son espectaculares con sus agujas imponentes y las vistas al Lac Combal. La bajada hasta el Refuge Elisabetta y Lac Combal es muy bonita y técnica pero no la puedo bajar a saco como a mi me gusta. En la UTMB la mayoria de la gente no saben bajar por bajadas técnicas, se 'cagan' y eso produce muchos tapones. Y esa bajada por piedra y roca es lo más técnico que hay en esa carrera. Llego a Elisabetta asqueado, allí me encuentro a Victor Hey, un chico con el que coincidí en la Ronda dels Cims. Juntos llegamos al avituallamiento de Lac Combal donde me encuentro a Marçal Juan Llaó, un coleguilla de las ultras que desgraciadamente ha abandonado por una herida en un dedo del pie. Lástima porque el chico iba como un rayo.





Sigo adelante, pasado el lago subimos a la Arete-du-Mont-Fabré donde me paro un par de minutos a contemplar las preciosas vistas que se contemplan desde allí. Vale la pena pararse allí la verdad. Sigo enchufado hasta la Maison-Vieille donde debo parar a enviar un fax urgente. Y desde allí bajada salvaje de cuatro kilómetros hasta Courmayeur donde tenemos la base de vida y me espera mi Cris para ayudarme en lo que haga falta. Llevo 78km de batalla y me encuentro bien.

Después de comer bien y cambiarme de ropa me siento como nuevo. Salgo de Courmayeur sobre las 10 de la mañana y ya empieza a hacer calor. La subida a Bertone se me hace durísima y larga por la calor. Al llegar al control no me entretengo nada, cargo liquidos y salgo para Bonatti, ese tramo es bueno y te deja correr, a más el paisaje es precioso y disfruto mucho de él. De Bonatti hasta Arduva más de lo mismo pero al llegar allí la calor ya aprieta. En el avituallamiento de Arduva me encuentro a Josep Maria Garriga, un amigo de las ultras y demás saraos, me sorprende verlo allí, pensaba que estaria más adelante, no anda muy fino. Decidimos subir juntos al Grand Col Ferret, la subida es bastante empinada, no muy larga pero te deja las patas finas. Todo y así como la subimos hablando se me hace muy corta. Al llegar arriba nos hacemos unas fotos, el precioso paisaje bien lo vale. Ya estamos en el lado suizo y la bajada hasta La Fouly es larga y durilla, yo tengo pata para correrla bien y Josep Maria quiere ir a su ritmo. Nos deseamos suerte y sigo solo para abajo. La bajada se me hace larguísima ya que es engañosa, antes de llegar a La Fouly tiene unos falsos llanos rompepiernas que me crujen las patas. Llego al pueblo muy cansado pero paso de pararme mucho tiempo, estoy lo justo en el avituallamiento y salgo para Chapex-Lac, quiero llegar antes de que se haga de noche.

Hasta el precioso pueblecito de Praz-de-Port son 8km rompepiernas repletos de sube y bajas eternos. Del pueblo a Chapex-Lac 5km más de subida por cemento y pista que se me hacen muy largos. Llego al avituallamiento 'doblado', este último tramo me ha dejado vacío y ya empiezo a sentirme cansado por la fatiga y el sueño.
En Champex me paso casi una hora, ceno bien y me cambio de ropa, suerte de mi Cris que me lo hace todo. Intento dormir en la carpa habilitada pero no puedo por el exceso de ruido. Decido seguir adelante, llevo 122km y voy muy bien de tiempo.
Saliendo de Champex me uno a un grupo de cinco corredores, la subida hasta la Giète se me hace muy dura, es la subida más salvaje hasta ahora, toda por sendero por dentro del bosque y con bastante grado de subida. Al llegar arriba, bajada suave y fácil hasta la Giète donde paso el control y salgo rápidamente para abajo hasta Trient. Llegando a Trient puedo ver la luz de los frontales de la gente que ya está subiendo a la Catogne, me espera un pepino guapo. Ver esto me desmoraliza ya que el sueño en las subidas puede conmigo.
En Trient me espera el Yak Team, llego tocado pero mi Cris ya se encarga de levantarme el ánimo. Me tomo unos caldos calientes y sigo. Al salir de Trient cojo una pista que al poco de subir gira hacia un sendero que sube haciendo zetas por dentro del bosque. En esa subida lo paso mal por culpa del sueño pero a medida que voy subiendo no se como consigo aumentar el ritmo y enlazar con un grupo de corredores, todos ellos franceses. Cuando llegamos a la Catogne respiro aliviado ya que bajando la sensación de sueño se me pasa. La bajada hasta Vallorcine es un poquitin técnica con raíces de árboles en el suelo y cuatro piedras de nada, nada complicada para mi pero si para toda la gente que me voy encontrando por el camino que bajan fatal. Llego a Vallorcine como un coete pero al llegar al avituallamiento me viene el bajón, y a más hace frío, son las 4:30 de la madrugada. Cris me anima a no entretenerme y 'a liquidar el tema' como siempre me gusta decir cuando ya queda poco por terminar una carrera. Solo me faltan 20km y ya huelo el finisher. Me abrigo bien, gore, térmica, guantes...todo.





Justo salir de Vallorcine hacia Col des Montets ya siento que el sueño me puede, llego a Montets haciendo 'eses', necesito dormir algo. Justo después de pasar el control en el Col des Montets veo una casa con una terraza justo al lado del camino. Se puede entrar...ahora es la mía! sin pensarlo entro y me tumbo. Despierto casi amaneciendo, no se el tiempo que he dormido pero como mucho 20 minutos, lo suficiente como para sentirme a tope para seguir. La subida a la Tête-Aux-Vents no es ningún paseo pero tampoco no es complicada. La primera parte de la subida la subo bastante bien. Las vistas en toda esta parte del recorrido son espectaculares y al llegar a la Tête, a plena luz del dia flipo pepinos con el Mont Blanc, visualmente parece que lo tengas a tocar. De ahí un tramo de sube y baja hasta La Flégère que se me hace largo y cansino, las patas ya me duelen bastante y no puedo ir rápido. En el control bebo agua y salgo cagando leches los 8km que me separan de Chamonix. Pese al dolor de patas que tengo tardo poco más de 40 minutos en llegar a meta. Durante ese tramo disfruto como pocas veces lo he hecho, de repente me siento fuerte, no me duele nada y los ánimos de toda la gente y demás corredores que me voy encontrando por el camino me motivan para no parar hasta el final. Llegar a Chamonix en horario de 'prime time' es algo bonito, con toda la gente en la calle animándote y felicitándote entre multitud de aplausos. A unos doscientos metros de la llegada me vienen a buscar Ainhoa y Carlos que me cogen uno de cada mano y juntos cruzamos la linea de meta. Objetivo cumplido!.